Una panificadora o máquina de pan doméstica es un electrodoméstico maravilloso que nos permite hacer nuestros propios panes en casa sin ninguna complicación. Las máquinas realizan las tareas que antiguamente se hacían en las cocinas de nuestros pueblos: amasan, fermentan y hornean. Sólo requieren que introduzcamos los ingredientes y que elijamos el programa deseado.
Contrariamente a su mala fama, el pan no engorda, sino que lo hacen los alimentos de los que se suele acompañar.
El pan aporta fibra e hidratos de carbono a nuestra dieta, que es la energía que el cuerpo consume poco a poco durante el día (al contrario de las grasas, que se acumulan).
Mientras que el pan que compramos en el supermercado está hecho con harinas excesivamente refinadas y a veces está demasiado crudo, el pan hecho en casa nos permite controlar todo el proceso: desde la calidad (blanca, integral) y tipo (trigo, centeno…) de la harina hasta el grado de tostado de la corteza. Además, nos permite agregar semillas, hierbas aromáticas, pasas o todo aquello que se nos pase por la imaginación. En definitiva, no sólo tendremos un pan mucho más saludable, sino que disfrutaremos de un pan recién hecho mucho más sabroso.
Con estas panificadoras usted también podrá realizar bizcochos, mermeladas... y utilizar el programa de amasado para preparar masas para pizzas, baguettes, magdalenas, empanadas.